LA MAGDALENA DE LA CATEDRAL DE BURGOS

Cada vez parece más claro que Giovanni Pietro Rizzoli, Giampietrino, discípulo aventajado de Leonardo da Vinci, es el autor del cuadro de la Magdalena que se conserva en la capilla de los Condestables de la Catedral

Diario de Burgos - 11/09/2011

 

Durante siglos se creyó que aquel retrato evocador, rodeado del aura de misterio que tienen todas sus obras, había sido pintado por Leonardo da Vinci, el genio artístico del Renacimiento italiano. La técnica del sfumato empleada en la tabla y sus múltiples semejanzas con algunos de los cuadros del maestro florentino eran argumentos más que sólidos para creerlo así. Sin embargo, la Magdalena de la Catedral de Burgos, que se exhibe en la capilla de los Condestables, no fue pintada por Da Vinci; no, al menos, en su integridad. Cada vez parece más claro que las manos maestras que perfilaron a la enigmática mujer, si bien con total influencia leonardesca, fueron las de Giovanni Pietro Rizzoli, conocido como Giampietrino.

Agustín Lázaro, canónigo fabriquero del primer templo burgalés, ha sostenido en alguna ocasión que el rostro sí pudo ser pintado por Da Vinci, que ese gesto entre melancólico y espiritual que se advierte en la mirada y en la boca entreabierta proclama la delicadeza de la técnica leonardesca. Pero el resto del conjunto, el torso y las manos, son menos perfectos al decir de Lázaro, llegando a apreciar incorrecciones en la mano derecha.

Alumno aventajado de Leonardo da Vinci, Giovanni Pietro Rizzoli (1495-1549) fue un importante pintor del Renacimiento. Sus cuadros están colgados en las pinacotecas más importantes del mundo.

Giampietrino tuvo especial fijación con el personaje de María Magdalena. Si el cuadro de la Catedral es una obra maestra, no lo son menos la Magdalena del Portland Art Museum o la que se conserva en el Museo del Hermitage de San Petersburgo, tan similar conceptualmente a la de la capilla de los Condestables.

UN CUADRO DESEADO

La Magdalena de la Catedral de Burgos ha sido un cuadro ambicionado en no pocas ocasiones. Durante la ocupación napoleónica, los franceses fijaron sus ojos en él y, aunque hicieron todo lo posible por expoliarlo, no lo consiguieron gracias a la habilidad de los responsables del Cabildo.

Magdalena de la Catedral de Burgos

Magdalena de la Catedral de Burgos

Hace exactamente ahora cien años, se difundió un bulo que puso en alerta a toda la sociedad burgalesa. Varios rotativos nacionales publicaron que el cuadro había sido vendido por una jugosa cantidad de dinero, siendo el original sustituido por una copia de pésima calidad. El Cabildo se aprestó a desmentir tal infundio para tranquilidad de todos.

Hoy, esta joya pictórica es una de las piezas más protegidas del primer templo burgalés. Un cristal antibalas de varios centímetros de grosor adquirido hace unos años en Francia lo hace inexpugnable.

 
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