LA MANDÍBULA AT1: EL PRIMER GRAN HALLAZGO DE ATAPUERCA

En 1976, Trinidad Torres, ingeniero de minas, buscaba restos de oso en Atapuerca cuando halló una mandíbula humana. Ese descubrimiento fue capital para todo lo que ha venido después

Diario de Burgos - 30/03/2011

 

A Trinidad Torres, ingeniero de minas, le acabó dando por la paleontología. Así, para su proyecto de fin de carrera, dedicado a los osos, recorrió yacimientos de media España. Supo de Atapuerca y, en 1976, solicitó permiso a la Dirección General de Bellas Artes para poder excavar en el yacimiento burgalés. La tesis de Torres la dirigía un tal Emiliano Aguirre.

Torres encontró restos de oso. Pero halló también, sin pretenderlo, otros vestigios óseos que nada tenían que ver con el omnívoro por antonomasia. En concreto, los de una mandíbula. Al principio creyó que podría tratarse de una relativamente reciente, pero no dudó en ponerse en contacto con Emiliano Aguirre, quien, al verla, supo que todas sus sospechas y su trabajo de años habían merecido la pena. Que aquella mandíbula era el resto humano más antiguo de cuantos se habían hallado en España.

En una entrevista publicada en 2006 por el Diario de los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca, que edita la Fundación Atapuerca, Torres evocaba así ese hallazgo: «Un día sale un molar humano, no era grande, estaba muy gastado, pero como también habíamos encontrado cerámica, pensamos que estaba relacionado con ocupaciones recientes, pero luego nos salió una mandíbula que estaba rota en dos pedazos. No hay que ser paleoantropólogo para saber lo que tenía uno entre las manos. Llamé a Emiliano Aguirre y le enseñé los fósiles».

Mandíbula AT1

Mandíbula AT1

La primera datación señaló que la pieza tenía una antigüedad de 200.000 años. El filón Atapuerca daba así su primer gran paso en esa carrera que aún no ha terminado. Rápidamente se informó del hallazgo para solicitar a las autoridades pertinentes la protección de los yacimientos.

Dos años más tarde, en 1978, Emiliano Aguirre elaboró un proyecto de investigación por el que dieron comienzo las primeras excavaciones en los yacimientos de esta sierra burgalesa con la voluntad de seguir hallando más fósiles humanos.

Aquella primera mandíbula, conocida como AT1, se conserva hoy en el Museo de Burgos y perteneció a un Homo heidelbergensis, una de las especies posteriores al Homo antecessor. Esos restos encontrados por Trinidad Torres en la Sima de los Huesos son el primer eslabón de una cadena que parece, por fortuna, no tener fin.

 
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