SACAN A LA LUZ CERCA DE CIEN NUEVOS METROS DE MURALLA

Más de 8.000 fragmentos cerámicos, restos arquitectónicos y de monedas medievales, y una antigua puerta de la ciudad son algunos de los descubrimientos hechos en las excavaciones de la calle Las Murallas

Diario de Burgos - 04/11/2008

 

Los sondeos arqueológicos y la retirada de las tierras que apoyaban la estructura de la muralla de Burgos permitieron sacar a la luz -en la zona media de la calle Las Murallas- un lienzo de 95 metros lineales de muralla, quebrados en cuatro tramos diferentes, siendo los dos extremos interrumpidos por la desaparición de la cerca a raíz de las voladuras llevadas a cabo en la Guerra de la Independencia.

Así lo anunciaron hoy las técnicos de la empresa Construcciones Ortega, Ana Isabel Ortega y María Bores, que fueron las encargadas de dirigir los trabajos arqueológicos llevados a cabo desde el pasado mes de junio por encargo del Ayuntamiento de Burgos para la comprensión de la evolución histórica de la ciudad.

La adecuación urbanística de la calle Las Murallas propició la ejecución de una serie de trabajos arqueológicos que han contribuido a recuperar parte del trazado de la antigua muralla burgalesa que da nombre a este vial. El desencadenante de esta iniciativa fue la necesidad de dotar a los vecinos de un acceso peatonal a sus casas, siendo únicamente posible robar espacio a la ladera perimetral de la calle, reconocida dentro del PECH de Burgos como zona B de protección arqueológica.

Parte de los hallazgos fueron presentados este mediodía en el Ayuntamiento. 

Parte de los hallazgos

Las actuaciones arqueológicas realizadas en este espacio, aún siendo extramuros, contribuyeron a reconocer a estas poblaciones. Así lo delata la presencia de abundantes fragmentos de candiles de pellizco o rituales (‘Janukillas’), asociados al mundo judío; la recuperación de un importante conjunto cerámico de piezas con decoración en verde y en manganeso sobre el blanco estannífero, elementos considerados de tradición mudéjar; o la significativa ausencia de restos de ganado porcino (sólo un hueso de entre 885), lo cuál remite al barrio de la judería y morería.

De esta forma, Ortega y Bores destacaron que tanto el conjunto cerámico recuperado, así como el numerario, tiene una implantación temporal que no va más allá del siglo XV-XVI, coincidente con el momento de abandono de este barrio, no encontrando, a partir de este periodo, ningún hallazgo fechable hasta la nueva ocupación de este espacio en el siglo XIX.

Los trabajos arqueológicos desarrollados permitieron descubrir restos cerámicos, habiéndose recuperado un total de 8.208 fragmentos, los cuales se dividen en cerámicas realizadas a mano (18 fragmentos), sin poder precisar si se trata de producciones prehistóricas, y el resto (8.190 fragmentos), correspondientes a cerámicas realizadas a torno.

Por lo tanto, aseguraron que la conclusión final de este inventario de objetos cerámicos es que los mismos hablan de tres momentos muy diferenciados de la historia de la ciudad de Burgos y sus murallas; la época plenomedieval, reflejada en las monedas y las cerámicas; la época contemporánea, con la dicha Guerra de la Independencia, reflejada en los proyectiles, botones y cuerpos de los caídos en la batalla; y, finalmente, la época actual, que se refleja tanto en los objetos cotidianos aquí observados, como una cucharilla o las monedas del último cuarto del siglo XX, como en las cerámicas y vidrios industriales recuperados.

RESTOS ÓSEOS HUMANOS

También destacaron la riqueza de materiales como yeserías ornamentales y hallazgos numismáticos correspondientes a momentos plenomedievales, principalmente con la aparición de monedas de oro, bronce y cobre, así como una francesa de 1208. También encontraron importantes hallazgos de la Guerra de la Independencia como balas, bolas de cañón, botones e insignias, así como restos óseos humanos de soldados.

Al menos seis soldados perecieron al pie de la muralla, aunque la dispersión de restos óseos, en posición no anatómica, podría indicar un número mayor de bajas. Los restos de estos soldados se localizaron agrupados, encontrándose agazapados junto a la muralla, sorprendiéndoles la muerte bajo un intenso fuego de artillería pesada y ligera, tal y como lo demuestran las balas de cañón, los fragmentos de metralla y las balas de fusil encontradas junto a los restos.

Los estudios y análisis antropológicos realizados a los restos humanos, así como a los objetos asociados a ellos, permite esbozar, doscientos años después, la historia de estos hombres fallecidos en la contienda. Eran jóvenes, con una media de edad de 22 años y, al menos aquellos que han conservado la abotonadura de sus casacas, pertenecientes al ejército inglés.

La restauración realizada a los botones encontrados nos permite conocer su origen, tal es el caso del Segundo Batallón del 83º Regimiento de Infantería del Condado de Dublín o del 58º Regimiento de Infantería de Rutlandshire, Inglaterra. El soldado perteneciente a este último regimiento portaba a su espalda una pala de zapador, aunque ese puesto es el de un ingeniero y, por la corta edad de este individuo (en torno a los 18 años), se cree que probablemente sería un ayudante o similar, aunque no se puede descartar el cargo de ingeniero.

Finalmente, señalaron la aparición en la parte más alta de la muralla de la Puerta de los Ferros, posible acceso a la judería burgalesa. Se recuperaron 885 restos óseos faunísticos entre todos los sondeos excavados. Dichos huesos se reparten mayoritariamente en tres tipos de animales, que son los bóvidos, ovicápridos y aves domésticas. Estuvieron acompañadas por el alcalde de la ciudad, Juan Carlos Aparicio, y por el delegado territorial de la Junta, Jaime Mateu.

 
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