DIEZ AÑOS DE OMISIÓN DE SOCORRO EN EL ARCO DE SAN MARTÍN

Patrimonio alertó en marzo de 2004 de «la necesidad» de prohibir la circulación bajo esta obra mudéjar, que según un informe elaborado y remitido a la Junta por cinco arquitectos y aparejadores está muy deteriorada

Diario de Burgos - 10/11/2014

 

No hace falta ser un experto para comprobar que el arco mudéjar de San Martín está deteriorado: buena parte de los característicos ladrillos rojos están rotos, la piedra parece deshacerse como polvo con solo tocarla, hay grietas en los puntos de apoyo del arco y todo el conjunto está vestido por una capa negra de suciedad. Y de estos males, que en la terminología técnica se denominan pérdida de volumen y carbonatación de la piedra o desplazamientos de estructura, es consciente la Administración desde hace tiempo. Algo más de diez años, para ser exactos. Así lo acredita el aparejador burgalés Eloy López, que primero en solitario y después junto a otros cuatro técnicos, ha registrado informes en diversos años en el Ayuntamiento y en la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta para pedir que se tomen medidas y, sobre todo, que se prohíba el tráfico rodado al ser la principal causa del deterioro. Una solicitud que, según un documento oficial de la Junta, ya formuló Patrimonio en marzo de 2004.

«¿Y qué se ha hecho en este tiempo? Nada. Parece que vamos a esperar a que el arco se caiga para hacer algo», lamenta el aparejador, cansado de comprobar cómo la puerta que en otros tiempos fue la entrada de los reyes a la capital y que hoy tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) va deteriorándose cada día un poco más. De hecho, López y los otros cuatro profesionales que registraron el informe con la descripción de daños en la delegación territorial de la Junta en 2013 (el arquitecto Lorenzo González y los aparejadores Ramón Nebreda, Diego Pérez e Izaskun Uranga), consideran que su grado de conservación es «calamitoso». Así lo plasmaron también en un extenso documento titulado ‘Catálogo Patológico de Edificaciones en la Ciudad de Burgos’, en el que describen más de nueve lesiones: exfoliación en la piedra caliza de la cara interior del arco, descalce de la pilastra, grietas, pérdidas generalizadas de volumen, desconchado de los ladrillos rojos, vegetación entre las piedras de las torres que completan la construcción, desprendimientos en los lienzos de la muralla, excrementos de aves y costras de suciedad.

Arco de San Martín

Arco de San Martín

«La vegetación, las palomas, los desprendimientos... Todo es grave, pero nada es tanto como el daño que causa el tráfico y la emisión continuada de gases contaminantes, que penetran y causan la carbonatación, la pérdida de volumen y etcétera», afirma López, quien ya alertó de todo ello al Ayuntamiento en 2012, en un escrito en el que no solo pedía medios para la restauración, sino que también reivindicaba la supresión del tráfico para garantizar la conservación. «La respuesta fue, básicamente, que ya se habían instalado unos semáforos para regular la circulación», asegura.

Entonces, «harto», decidió apuntar más alto y en 2013 presentó otro escrito en la Junta -esta vez junto a los otros cuatro técnicos citados- dirigido a la Comisión Territorial de Patrimonio. En este documento volvían a incidir en el hecho de que la puerta, construida en el siglo XIV -igual que la de San Esteban- por maestros de obra y albañiles musulmanes traídos a Burgos expresamente para ello, no solo cuenta con un grado de protección legal integral por ser parte de la muralla, sino que se encuentra dentro del ámbito del Plan Especial del Camino de Santiago y tiene la consideración de BIC. Y, en este sentido, hay que recordar que la Administración responsable de los bienes con esta declaración es la Junta.

URGENCIA EN 2004

Con independencia de este matiz o quizá por ello, la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de Burgos contestó en agosto de 2013 a los cinco técnicos que, en primer lugar, quedaba «enterada del análisis y fichas sobre las patologías existentes en el arco de San Martín» y añade un párrafo que dejó boquiabiertos a los cinco remitentes. En concreto, el que dice que «este órgano colegiado, en sesión celebrada el 31 de marzo de 2004, puso de manifiesto la necesidad de intervención urgente y el cierre al tránsito de vehículos por la vía que lo atraviesa, como medida imprescindible para la protección del Bien de Interés Cultural». Y, entonces, la pregunta que se formulan los cinco profesionales de la construcción es por qué no se ha hecho nada al respecto en estos diez años. «Se puede entender que ahora no hay dinero para una restauración, pero cortar el tráfico es mucho más barato y hay alternativas posibles por Barrantes y Los Cubos para desviar el tráfico y garantizar la conservación y, sobre todo, la autenticidad del bien. Si se cae y se reconstruye, estará bien, pero habrá perdido su valor», apunta López.

Por último, la comisión territorial indicaba que se daba «traslado al Ayuntamiento de una copia de la documentación con el fin de que se adopten de urgencias todas las medidas necesarias para la conservación y la restauración tanto del elemento bien patrimonial como de su entorno inmediato». Desde esta notificación ha pasado un año y, según parece, las medidas ‘urgentes’ se hacen de rogar.

 
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