UN CHAMIZO MEDIEVAL

Los jóvenes toman uno de los torreones de la muralla, en el Paseo de los Cubos, y lo convierten en local improvisado para sus botellones. Los vecinos se quejan de los grafitis que pintan y de la suciedad que generan

Diario de Burgos - 05/11/2014

 

Seguro que el rey Alfonso X el Sabio no pensó allá por el siglo XIII que la muralla que ordenó construir para proteger Burgos de los invasores iba a servir a los jóvenes de hoy de improvisado chamizo. Uno de los torreones de vigilancia que se elevan en el Paseo de los Cubos, situado entre la torre de doña Lambra y la puerta de San Martín, se ha convertido en lugar de reunión de chavales aficionados, al parecer, al Medievo. No obstante, demuestran poco respeto por la casi milenaria construcción, pues pintan grafitis en sus piedras y arrojan todo tipo de basura mientras celebran sus botellones.

Los vecinos de la zona están bastante mosqueados con este ‘cambio de uso’ de la muralla. Por dos motivos. El primero, porque las pintadas y la suciedad «suponen un atentado contra el patrimonio histórico de la ciudad», señala el inquilino de uno de los pisos del número 8 del Paseo de los Cubos. Y el segundo, porque el torreón se ha transformado en un «foco de inmundicia que puede llegar a atraer hasta a las ratas», agrega.

Los dueños e inquilinos de las casas situadas en los bloques 2, 4, 6 y 8 del Paseo de los Cubos son los más afectados, pues hasta el torreón se accede por una senda de césped situada junto a estos edificios. Para llegar hasta ‘su’ local, los chavales entran por una puerta abierta en la muralla, justo al lado de la torre de doña Lambra y frente al parte trasera del Palacio de la Isla (Instituto de la Lengua). Caminan unos metros por la hierba y ascienden hasta la construcción, que cuenta con una cancela metálica que está rota, lo cual permite que se cuelen.

Torreón del Paseo de los Cubos

Torreón del Paseo de los Cubos

El lugar es perfecto, pues cuenta con una ‘terraza’ para cuando hace buen tiempo y un espacio techado para cuando llueve, nieva y hace frío. No tienen que pagar alquiler alguno y ninguna ordenanza les obliga a dejar el chamizo a una hora determinada. De hecho lo frecuentan en distintos momentos del día. Según explica una de las vecinas del bloque número 8, «se les puede ver cuando salen del instituto y también los fines de semana».

¿Arman mucho ruido? «Por lo general no», explican, «aunque hay ocasiones en que dada la gran cantidad de jóvenes que se reúnen sí se monta bastante follón», manifiestan las mismas fuentes. Pero la principal preocupación es «la ingente cantidad de desperdicios que se acumulan -botellas, restos orgánicos- y los olores que generan», se quejan.

PETICIÓN

Por esta razón piden a la Policía Local que incluya ese torreón entre los espacios que vigilan en la zona centro para erradicar el botellón. Asimismo, con el fin de que no puedan acceder a su interior, demandan que «sea colocada una nueva puerta» que les impida el paso.

Los vecinos deberán tramitar una queja formal para que la Policía Local actúe allí, ya que una parte de la zona por la que se llega hasta la torre es propiedad privada, de la comunidad de vecinos. No obstante, éstos aseguran que hay una franja de ocho metros, entre la muralla y la parcela particular, que es propiedad municipal. Por lo que «podrían intervenir sin más», aseguran.

Las pintadas pueden observarse desde los pisos superiores de los bloques 2, 4, 6 y 8 del Paseo de los Cubos, pero también desde los de enfrente. Además, también pueden contemplar algunos de los grafitis quienes descienden por esa calle desde Francisco Salinas, ya que justo encima de la puerta por la que entran los chavales al torreón han escrito en azul la palabra «droga».

Los vecinos albergan algún otro temor, relacionado sobre todo con la integridad física de los jóvenes que frecuentan el improvisado chamizo. Desde la parte superior del torreón al que se suben hasta el suelo hay una distancia de cinco metros y «existe el riesgo de que se caigan, ya que se asoman con mucha frecuencia». De hecho, los vecinos pidieron al Ayuntamiento hace unos años que tapara una ventana abierta en la muralla por la que se colaban los chavales, «porque en una ocasión un joven resultó herido tras una caída», recuerdan.

 
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