EL ÚLTIMO REGALO DE ALFONSO Y LEONOR

Patrimonio Nacional inaugura la recuperada sala de labor de Las Huelgas con un recorrido por el reinado de los monarcas fundadores que incluye 26 piezas históricas y la mayoría inéditas

El Correo de Burgos - 28/10/2014

 

Alfonso VIII fundó el monasterio de Las Huelgas en 1187 a petición de su esposa, Leonor de Plantagenet, que la quería para la regla del císter. Él cumplió sus deseos. No podía dejar de hacerlo, debía expiar sus pecados por su tórrido romance con una judía de Toledo. Los monarcas dan ahora un último toque de varita mágica y, justo cuando se cumplen 800 años de su muerte, inspiran la recuperación en el cenobio de la llamada sala de labor o locutorio convertida en espacio expositivo. Una estancia que se inauguró ayer con una muestra que recorre su reinado a través de 26 piezas históricas, exquisitas, restauradas en algunos casos para la ocasión, expuestas hasta enero.

«Se puede hacer un recorrido del reinado de Alfonso y Leonor, lo que supuso para el fortalecimiento de Castilla y sus relaciones con otros territorios», comenta la conservadora de Patrimonio Nacional y comisaria de esta propuesta, María Jesús Herrero.

Bajo la mirada de los reyes fundadores, retratados en actitud orante en sendos óleos del siglo XVII, la abadesa y la priora de Las Huelgas abandonaron su clausura para la apertura oficial de esta exposición, que se inicia con el acta fundacional, conservada en el monasterio desde 1187.

Un lugar para la oración perfectamente dotado para ella con códices para la liturgia y los oficios, que se asoman ahora a las vitrinas como es el Antifonario, el Martirologio, una biblia o un leccionario cisterciense, de los siglos XII y XIII.

Y ahí está también, pequeñito, en pergamino y como si fuera nuevo y no de la primera mitad del XIV, el Códice de Las Huelgas, una revolución para el canto polifónico en toda Europa, protagonista del reciente festival ‘Las Huelgas Medieval’, durante el que quedó bien claro el gusto por la poesía y la música de la reina, que se preocupó por traer la cultura a Castilla.

Inauguración de la muestra

Inauguración de la muestra

Los gustos exquisitos de la corte se ponen de relieve en las artes decorativas, representadas aquí en dos arquetas procedentes del Monasterio del Escorial -el ajuar con que contaba Las Huelgas fue expoliado durante la invasión francesa para impedir su fundición-, una de hueso y otra realizada en el Taller de Limoges, que luego tendrá su sucursal en Silos. Esta última recoge en sus caras la vida de Santo Tomas Becket (obispo de Canterbury asesinado y luego santificado por el padre de la reina), auténtico desconocido en estas tierras hasta la llegada de Leonor, al que luego dedicarán muchas iglesias.

Junto a estos dos cofres, aparece una de las joyas de la exposición: la corona de los camafeos, del siglo XIII, cedida por la Catedral de Toledo, «de una riqueza decorativa excepcional», con castillos y catedrales coronando las chapas articuladas con alternancia de camafeos y zafiros, hallada en el sepulcro de Sancho IV, que pudo pertenecer a Alfonso X y a Fernando III, y enterrada con aquel por el pleito con los infantes de la Cerda.

Conflictos y luchas en las que tal vez Fernando III El Santo blandió la espada que, junto a su vaina, se expone en la muestra como símbolo de los elementos utilizados en las ceremonias religiosas, civiles y protocolarias como la coronación o armar caballero.

No podía faltar el guiño a los textiles. Sede del Museo de Telas Medievales más importante de Europa, se han restaurado algunas piezas como fragmentos de almohada y se exhiben los guantes del obispo Rodrigo Ximénez de Rada, cedidos por la abadía de Santa María de Huerta de Soria.

Estas 26 piezas mantienen viva la memoria de Alfonso y Leonor, que, 800 años después de su muerte, hacen un último regalo a Las Huelgas.

 
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