CENIEH: EL LABORATORIO DE LA ESPECIE HUMANA

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana se posiciona como un centro de vanguardia desde el que nacen estudios internacionales

Diario de Burgos - 03/05/2014

 

Decenas de estudios y fósiles reposan en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) a la espera de nuevas conclusiones que descifren el complicado mapa de la evolución humana. Casi cinco años después de su apertura, la pieza científica se posiciona como uno de los centros científicos más fuertes de España y el laboratorio más importante para el estudio de la especie humana en Europa. Así lo avalan las conclusiones que desde este centro se reparten en algunas de las revistas científicas más importantes del planeta y la llegada de personal desde distintos puntos del mundo para explorar las relaciones de nuestros ancestros con el medio en el que vivieron.

El Grupo de Antropología Dental, del que forma parte José María Bermúdez de Castro, descubrió hace unos meses que el Homo Erectus ya tenia rutinas de higiene dental mediante el uso de palillos. Esta es una de las muchas conclusiones a la que ha llegado el equipo en el que trabaja la doctora María Martiñón, responsable del Grupo de Investigación de Antropología Dental, dedicado al estudio de los restos que más información genética conservan. «Los dientes tienen un alto componente hereditario y sirven para caracterizar, no solo a la especies, sino para definir los parentescos. No es estudiar el ADN pero sí que sirve para rastrear el parentesco de una especie concreta», explica Martiñón en declaraciones a Ical desde el despacho que ocupa en el centro.

«El paso más importante es reconstruir el escenario evolutivo, el argumento de la película, a partir de los dientes de nuestros protagonistas», indica Martiñón, quien considera que a partir de los restos dentales de los homínidos es posible realizar una reconstrucción de la vida de los primeros humanos. «Hemos tratado de reconstruir la historia de los dos últimos millones de años y hemos llegado a teorías que ponen un peso mayor en el origen asiático de los primeros europeos que africanos».

Para llegar a esta conclusión han sido necesarias muchas horas de trabajo y alguna que otra hora menos de sueño. «Tienes que explotar toda la información que te dan los dientes y es mucha», declara Martiñon, quien reconoce que el día a día «cambia mucho», según sea el espacio en el que se trabaja. Por un lado, se desarrolla una tarea de campo en el que el científico se encuentra cara a cara con los restos, y por otra, una de laboratorio, en la que se estudia el fósil con detenimiento. «Cuando aparece una mandíbula o un diente tenemos mucha ansiedad por las ganas de saber, pero es necesario estudiarlo con precisión y pasar muchas horas delante del ordenador», reconoce.

LA CAJA NEGRA DE NUESTRA ESPECIE

Desde que un diente aparece en un yacimiento hasta que llega en formato 2D al ordenador de Martiñón pasan muchas horas. Ello es posible gracias a la tomografía, una especie de TAC que reconstruye el interior del diente sin necesidad de destruir la muestra. «Se hacen una serie de cortes a una resolución mayor, lo que permite desnudar y desmontar el fósil para estudiarlo. Ganamos una nueva fuente de información porque los dientes son la caja negra de la vida de un individuo», argumenta la responsable.

En los últimos años, los estudios del departamento de Antrología Dental del CENIEH han viajado hasta el continente asiático, concretamente hasta el Instituto de Paleontología de Pekín, donde ambos centros han puesto sobre la mesa sus muestras y estudios para comparar la morfología de los antepasados asiáticos y europeos. Ahondar en el origen de los primeros europeos y sacar a la luz una nueva teoría: el origen asiático de los europeos, es el reto que se marca del departamento que dirige Martiñón que completará sus estudios con los restos fósiles de Panxian Dadong, uno de los yacimientos más importantes del Pleistoceno Medio.

GEOARQUELOGÍA

El despacho de Alfonso Benito, responsable de Grupo de Investigación de Geomorfología y Reconstrucciones Paleogeográficas, está muy cerca del río Arlanzón, responsable de la formación del sistema kárstico de la Sierra de Atapuerca (Burgos) y, por ende, de la conservación de las especies halladas en los yacimientos más prolíficos de Europa. Una casualidad que poco tiene que ver con la labor científica que desarrolla este geólogo, encargado del estudio de la formación de algunos de los yacimientos más importantes del mundo. Además de Atapuerca, el equipo de Benito desarrolla estudios en el norte de África, Etiopía y Tanzania, además de en Orce (Granada).

Enmarcar los yacimientos arqueo-paleontológicos en su contexto físico es una tarea laboriosa y costosa para la que se requieren muchas horas de trabajo de campo, a veces en condiciones extremas. «En Etiopía nos hemos desplazado a zonas desérticas donde las condiciones climáticas no son las más idóneas para trabajar», declara Benito, quien lleva viajando al yacimiento de Mieso, en el conocido como ‘Triángulo de Afar’ desde hace cinco años para recoger muestras de la transición del ultimo Achelense africano que después se analizan en el centro burgalés.

«No todo es Atapuerca, trabajamos por todo el mundo», explica Benito, quien recalca que los yacimientos africanos guardan mucha relación con los de Atapuerca «porque algunos comenzaron a ser explotados a la par, en los años 70». «En esta zona se encuentran algunas de las piezas más importantes del mundo y hay muchas investigaciones abiertas», subraya el investigador, quien considera que gracias a estos estudios el CENIEH comienza a ser conocido en otros lugares del mundo.

COMPUTADORA HUMANA

El desarrollo cerebral de nuestra especie es la que nos distingue de nuestros antepasados. De ahí que el estudio de la ‘computadora humana’ acapare uno de los departamentos más fuertes del CENIEH. Emiliano Bruner, responsable de Grupo de Investigación Paleoneurobiología de Homínido, lleva años analizando las relaciones entre el cerebro y el cráneo, para determinar la evolución del cráneo en el género homo. «Lo que más me interesa es cotejar las relaciones entre cráneo y cerebro porque es lo que marca la evolución de nuestra especie, especialmente de la especie moderna que es la que más estudio en la actualidad», explica.

Con colaboradores repartidos por todo el mundo, los últimos estudios de Bruner han tocado otros campos de la ciencia como la Psicología, la Psiquiatría y la Neurocirugía. «Los neurocirujanos recurren a mis estudios para algunos estudios como los que tienen que ver con el sistema vascular de la parte interna del cráneo y las suturas de esta zona del cuerpo», analiza. No es la única colaboración de este reconocido científico que, entre otros, trabaja desde su ordenador para descifrar las conexiones cerebrales de los actuales pobladores del planeta y aquellos que nos precedieron.

Lejos de trabajar en un laboratorio repleto de cráneos, la labor de Bruner es eminentemente tecnológica. «Utilizo la anatomía digital y morfometría computada para investigar temas relacionados con evolución humana y evolución como el Alzheimer», argumenta. Precisamente los estudios del Alzheimer centran buena parte de las últimas publicaciones del italiano, así como otras relacionadas con la miopía. «Trabajo con gente que está interesada en la relación cerebro, cráneo y órbitas. Creemos que la aparición de la miopía está relacionada en los cambios del cráneo de los homínidos generando problemas en la visión», recalca Bruner.

PONER FECHA

Gran parte de la importancia de un yacimiento o de un registro fósil la pone la fecha de su aparición. Una tarea romántica que requiere mecanización y muchas horas de trabajo desarrollada por el área de Geocronología del CENIEH. Mathieu Duval dejó su París natal hace más de cinco años para poner fecha a los cientos de fósiles que han ido llegando a sus manos, muchos procedentes de los yacimientos de Atapuerca.

«Lo que hacemos aquí es poner fecha a yacimientos arqueológicos. Es el punto fuerte, entre muchos del CENIEH», explica Duval. Para analizar la cronología de un yacimiento es necesario estimar la dosis de radiación obtenida por una muestra en el tiempo. Atrás quedaron los estudios de carbono 14, la técnica que utiliza este departamento -denominada Resonancia Paramagnética Electrónica- busca electrones mediante la aplicación de un campo magnético. Un método de trabajo que abarca un amplio rango de tiempo, de hasta dos millones de años, siendo los dientes el típico material ‘datable’, aunque se puede abordar carbonato y cuarzo también. El método ofrece la datación directa de un fósil, a diferencia de otras técnicas como luminiscencia donde a menudo se determina la edad de la matriz arqueológica.

«Aquí datamos piezas de más de 800.000 años como Sima del Elefante y Gran Dolina en Atapueca y Fuente Nueva en Orce, Granada», recalca Duval, quien también data yacimientos de Africa o Italia donde se encuentran las primeras ocupaciones del Mediterráneo. «Aplicamos el método para tener una fecha. Este es el único método para datar yacimientos tan antiguos, con el carbono 14 llegábamos a 50.000 años y con éste a casi dos millones de años», asevera.

MÁS QUE ATAPUERCA

La Reina doña Sofía inauguró las instalaciones del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana en septiembre del año 2009. Cuatro años y medio después de aquel momento, Alfredo González, director del CENIEH analiza en su despacho el recorrido y los logros conseguidos durante este tiempo. «Decenas de estudios y publicaciones han dado a conocer el centro en el mundo. Algunos se han publicado en las revistas más prestigiosas», subraya González, quien entiende que, aunque muchas personas asocien el centro solo con Atapuerca, «el CENIEH es mucho más» porque de él parten proyectos en continentes como el africano y el asiático. «No podemos decir que es solo Atapueca porque, aunque es muy importante, Atapuerca viene a representar el 15 por ciento», añade.

«Evidentemente si existe este centro existe por Atapuerca, pero ahora trabajamos en todo el mundo y debemos de dejar claro que somos un centro abierto al mundo. África es la puerta de entrada de decenas de estudios», afirma González, quien tomó el relevo Bermúdez de Castro, después de que éste decidiera centrarse en la investigación y dejase su cargo como director del CENIEH.

Abierto a la sociedad, González cree conveniente señalar que el centro es una instalación científico técnica que, como tal, puede dar servicios a empresas al contar con una tecnología que no trata de suplir ni competir, sino a partir de la cual se puede colaborar con empresas de automoción y alimentación. «Aún no ha llegado ninguna pero mantenemos la esperanza de que empresas de la región nos confíen algunos de sus estudios».

Cuando pronto se cumplirán cinco años de su apertura, el CENIEH se marca retos y algún que otro deseo. El más compartido, llenar los despachos vacíos que no han podido ser ocupados a consecuencia de la crisis económica y la ausencia de convocatoria de plazas en el centro. Un anhelo compartido por la treintena de científicos y técnicos que trabajan ‘a destajo’ en un centro que demanda menos materiales y más personas. «Para el próximo año esperamos convocar más plazas», finaliza González. Sabe que sin científicos el centro no avanzará al ritmo que demanda la sociedad.

 
Imprimir Enviar a un amigo

Licencia de uso. Diseñado por Stylos.es - Diseño web