POR TIERRAS DE BURGOS

Narciso Clavería y Palacios, tercer conde de Manila, era arquitecto de profesión pero tenía una pasión: la fotografía. Su fondo, recién descubierto, consta de 3.000 imágenes

Diario de Burgos - 15/04/2014

 

Unas vistas panorámicas de Burgos tomadas desde la catedral, estampas entrañables junto al monasterio de Las Huelgas, el arco de Santa María con sus viandantes y el paseo del Espolón, entre otras imágenes, conforman el conjunto de fotografías inéditas dedicadas a Burgos y realizadas por el arquitecto madrileño Narciso Clavería y Palacios (1869-1935), autor a su vez de la actual estación de ferrocarril de Toledo (1916-19), de estilo neomudéjar. Las instantáneas dedicadas a la capital castellana, en número aproximado de unas 60 imágenes, forman parte de un archivo fotográfico descubierto recientemente y constituido por unas 3.000 fotografías que en gran parte son placas de cristal. Y que en su inmensa mayoría son inéditas, están por ser desveladas al gran público. Este archivo fotográfico hoy está en manos de un familiar directo del tercer conde de Manila. Narciso Clavería y Palacios fue a fines del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX un gran aficionado a la fotografía, miembro a su vez de la Real Sociedad Fotográfica y con estudio en la capital de España. En la actualidad este archivo fotográfico de imágenes lo custodia su nieto José Roda-Clavería.

Este archivo, con más de 3.000 imágenes datadas desde fines del siglo XIX y hasta las primeras décadas del XX, comprende desde retratos familiares del alarife y sus antepasados y coetáneos hasta un prolijo y exhaustivo recorrido de fotos por numerosas poblaciones españolas y de algunos de sus monumentos, edificios principales y testimonios de obra civil: puentes, muelles, con detalles ornamentales y escultóricos de los mismos. Esto denota, demuestra el interés del alarife Narciso Clavería y Palacios por la arquitectura y sus detalles: arcos, bóvedas, pilastras, esculturas, etc. El otro conjunto destacado del archivo fotográfico está en numerosas imágenes, fotografías en las que el conde recogió la vida cotidiana y las costumbres y usos de la España que se fue. Hay fotos, entre otras ciudades, de Segovia con una parada militar en esta ciudad, de Málaga y de los alrededores del Peñón de Gibraltar, de Granada, de Sevilla con su feria de abril y una travesía fluvial por el río Guadalquivir, de Santander, de Comillas con su seminario, de la construcción de la basílica de Covadonga y sobre todo de Toledo (450-500 imágenes) y de Madrid, en un número aproximado de 150-200 fotografías. Se cierra este breve y muy general repaso al archivo fotográfico de Clavería con otro bloque de unas 500 fotografías que recogen el periplo europeo del arquitecto una vez obtenido el título universitario (1896).

Plaza de la Libertad

Plaza de la Libertad

Dentro de este archivo fotográfico nuestro interés está en las imágenes dedicadas a Burgos y de las que una gran parte son inéditas, están por ser difundidas entre el gran público. El número aproximado de éstas es de unas 60 fotos. Están entre el conjunto las vistas tan difundidas por numerosos fotógrafos de la fachada principal de la catedral burgalesa, y de algunos de detalles de sus capillas, altares y rincones y espacios, como las agujas de las dos torres, el crucero catedralicio, la capilla de los Condestables de Castilla, la fachada principal y vistas generales del conjunto de la catedral tomadas desde el tejado de algunas casas próximas al templo. Hay asimismo la imagen de la entrada de una mujer por la puerta del Sarmental junto a la plaza de San Fernando y de diversos espacios y detalles de la catedral burgalesa: el coro y la estatua funeraria del Obispo Don Mauricio, del patio y jardín del claustro, el retablo de la capilla de Santa Tecla y varias perspectivas, planos y detalles de la fachada principal o real. El arquitecto, durante su estancia en Burgos en 1899, debió de acceder a la parte superior de la catedral y desde allí logró realizar varias fotografías con vistas panorámicas del Burgos de entonces. En una de ellas se divisa cerca, muy cerca la Plaza Mayor o del Ayuntamiento y en lontananza el río Arlanzón junto al edificio del Teatro Principal. En otra vista general del pequeño Burgos de entonces, entre un grupo de tejados descuella la torre y el resto de edificaciones de la iglesia de San Esteban y de su entrada principal. Hay también testimonio de la esbelta silueta de la puerta del mismo nombre con su impronta defensiva. En otra el protagonista es el paseo del Espolón con sus edificios con miradores y ventanas alineados y al fondo la fachada del Teatro Principal, semioculto entre el espeso arbolado, de este lugar de frecuentes paseos de los burgaleses del ayer y de hoy en día. En una de estas imágenes una pareja de personas solitarias pasean agarradas de la mano por el mismo junto al kiosco de música y al fondo las agujas de la torres de la catedral. Hay otras de carácter ornamental y arquitectónico con detalles del patio de la casa de Miranda y, cómo no, diversas instantáneas del arco de Santa María. Estas últimas no recogen ni caballerizas, ni por su puesto coches, que aún no habían aparecido, pero sí viandantes que cruzan el puente sobre el río Arlanzón. Unos entran y otros salen del caso histórico de la capital burgalesa. Con ser de interés estas fotos, que lo son por su carácter inédito y por recoger algunos detalles de la vida cotidiana y de los edificios que en su mayoría perviven hoy en día en la capital castellana, tal vez las más singulares son algunas dedicadas a un día de feria o mercado en la plaza del Mercado Mayor, junto a la Casa del Cordón. Son apenas unas seis fotografías en las que se aprecia a labradores y hortelanos intentando vender sus productos y sacos con alimentos y acompañados de bueyes, caballerizas y carros. En una de éstas se divisa al fondo la fachada principal de la Casa del Cordón, también conocido como palacio de los Condestables de Castilla. Hay otra con un primer plano de la puerta principal de esta edificación en la que destaca el cordón franciscano con varios paisanos, burgaleses que caminan junto a la misma y bajo la atenta mirada de la pequeña caseta del vigilante o centinela.

Este breve repaso concluye con varias fotografías de un breve paseo por los alrededores del monasterio de Santa María Real de las Huelgas, fundado en 1187 por Alfonso VII y su esposa Leonor. Son instantáneas con retratos de familiares y amigos del tercer conde de Manila (1899). Estos caminan a pie por un puente sobre el río. En otras de éstas marchan, deambulan sobre el puente. En una de ellas es un burro cargado con un saco bajo la atenta mirada de un arriero quien parece dirigir los pasos de un grupo de personas que pasean sobre el puente. Otras, tomadas posiblemente en las inmediaciones del monasterio cisterciense femenino, reflejan a varios agricultores en plenas faenas agrícolas, recogiendo y almacenando el cereal sobre un carro tirado por bueyes, mientras otros están trajinando con la carga y los animales. En este grupo no hay, no hemos hallado imágenes arquitectónicas del monasterio de Las Huelgas, en las proximidades del Burgos de entonces.

 
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