ROMÁN ESENCIAL, ROMÁN INÉDITO

El Fórum inaugura el lunes 28 de abril una exposición sobre el pintor burgalés fallecido en mayo. El comisario, José Matesanz, tiene un objetivo: «Hay que valorarlo como artista con mayúsculas»

El Correo de Burgos - 12/04/2014

 

«A Román hay que valorarlo como artista con mayúsculas y su grandeza está, sobre todo, en su pintura y su dibujo». Esta idea guía la exposición que devuelve al caballete al pintor fallecido el pasado mes de mayo. El profesor de Historia del Arte José Matesanz, autor de su biografía, es el comisario de esta muestra, que se inaugura el 28 de abril en el Fórum Evolución, donde aguantará dos meses.

Las 85 obras seleccionadas reflejarán al Román esencial, su pintura más reconocible, sus retratos, sus personajes, sus paisajes, con muchas piezas que salen de las casas de sus propietarios por primera vez, y también dará una pincelada de sus últimos trabajos, porque el artista empuñó el pincel hasta el final, con la chispa mágica de incluir el último cuadro que pintó, un nocturno que dialogará con una acuarela de su padre, con una temática similar, y que supone el cierre de un ciclo vital.

Se desechó desde el principio hacer un recopilatorio de toda la creación de Román. «Hubiera sido desmesurado si se le añade toda su actividad como carrocero, como diseñador de trajes de la peña, de carteles, de diseño industrial, los años con Karraskedo...», anota Matesanz, que reconoce la ayuda y el consejo de Rafael Mediavilla, discípulo de Román, y los miembros de la Peña Recreativa Castellana, especialmente Pablo Ruiz de Mencía y José Luis García.

Román García

Román García

Una vez claro el eje de la exposición, tenía dos opciones. Trazar un recorrido cronológico o regodearse en los contenidos. La primera se presumía inabarcable y la apuesta del comisario siempre fue la segunda. El Instituto Municipal de Cultura dio luz verde.

Y el biógrafo se puso el mono de trabajo. Han sido meses de visitas a horas intempestivas, sin recibir un no nunca, encuentros con personas que cedían sus creaciones con ilusión. «Sin esta generosidad no hubiera salido nunca esta muestra. Me da pena que algunos finalmente no vayan a entrar».

Matesanz dibuja a vuela pluma el boceto de esta gran pintura que se repartirá en las tres plantas del Fórum, como pasó con Vela Zanetti.

‘Román García. Pintura y dibujo (1933-2013)’ dedicará un primer bloque a los tipos más característicos del creador, sus personajes más reconocibles, sus borrachos, sus músicos callejeros... El segundo atenderá al retrato -entre los que estarán algunos de obispos cedidos por la Catedral y otros procedentes de las Cortes de Castilla y León-, al bodegón y al paisaje. La acuarela y el óleo dominarán en estas dos primeras partes. Mientras que la tercera se entregará al dibujo, en bolígrafo, grafito, lápices de colores, pastel..., con diversas temáticas y un guiño especial a sus quijotes.

Este último piso, más liviano, concluirá con unos dibujos realizados sobre cartulina negra con lápiz blanco, también del último tramo de su vida.

Cada sección albergará piezas de distintas épocas para que, dice el profesor, el público vea que Román no siempre pinta igual. «Se suele pensar que es así y no es cierto. No lo hacía igual en la etapa académica que en la más expresionista o en la última», observa.

El prólogo a estas grandes secciones se escribirá con la exhibición de cuatro obras de su padre, Leoncio García, influencia definitiva en las inclinaciones pictóricas de Román, y de su tío Fortunato Julián, profesor suyo en la Academia de Dibujo. «Él es heredero de la tradición de ambos y tenían que tener una presencia testimonial».

A modo de presentación se encenderán los focos sobre el entorno que rodea al artista en el proceso creativo: su caballete, un autorretrato, una mesa baja con su caja de pinceles y un busto en escayola bronceada de su mujer.

Román, pintura y dibujo tendrá también su epílogo. Unas vitrinas albergarán fotografías, catálogos de sus exposiciones, libros escritos sobre él como el del propio Matesanz y el de la Academia de Dibujo de Alberto Ibáñez, sus reconocimientos como el diploma de Burgalés de Pro, su etapa formativa en la Academia de Dibujo con algunas de las obras que pintó allí o su expediente, un dibujo realizado por él con 4 años, reproducciones de algunas láminas de trajes regionales...

«Quiero que cualquier persona cuando salga sienta que ha entendido sin trabas de lectura ni complicaciones el arte de Román (visitas guiadas y material didáctico para escolares ayudarán)», sentencia Matesanz, quien confiesa haber afrontado esta misión con mucha ilusión, pero también con responsabilidad.

¿Queda mucho por descubrir de Román después de la biografía y esta exposición? «Mucho no, quizás faltan los detalles más personales. La gente me ha contado muchas anécdotas cuando he ido a por los cuadros. Se sabe mucho de Román y cada cosa nueva que descubro me reafirman en lo mismo: era una persona sencilla, querida, humilde, que trató con gente de todo tipo. Y yo creo que él fue feliz».

 
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