LA HERENCIA DE EUCHARISTIA

La celebración de Las Edades del Hombre ha permitido recuperar el retablo de la iglesia de Santa María de Aranda de Duero que, restaurado, vuelve a su ubicación original

Diario de Burgos - 10/03/2014

 

Cuando a mediados de otoño ‘Eucharistia’, la décimo novena edición de Las Edades del Hombre, cierre sus puertas, más que en las decenas de miles de personas que se han acercado a la capital ribereña para visitarlo, los réditos económicos que ese flujo turístico ha provocado o los minutos de promoción en medios nacionales e internacionales conseguidos a su amparo, los arandinos podrán sentirse satisfechos de una cuestión muy diferente como es la importante recuperación del patrimonio local realizada al calor de este evento. Y si la rehabilitación de las iglesias llamadas a ser sede de la muestra de arte sacro, Santa María y San Juan, era algo previsto, especial relevancia adquiere por lo imprevisto la restauración y reubicación en su emplazamiento original del retablo mayor del primero de los templos. «Desde la Junta siempre intentamos que de todas las exposiciones de Las Edades quede algo. Y en esta ocasión, apostamos por la recuperación del retablo de Santa María», explica Enrique Saiz, director general de Patrimonio.

Un trabajo que empezará a dejarse notar en solo unos días ya que la empresa adjudicataria -Arte Valladolid SL (AVA SL), que también está acometiendo la restauración de las yeserías de la escalera de acceso al coro- prevé que a finales de mes comience a montarse de nuevo en el prebiterio esta pieza datada en el primer cuarto del siglo XVII y en la que pintura y escultura se unen para conformar su apariencia.

Será el colofón a la minuciosa labor que 13 personas, técnicos expertos en arte y restauración, han llevado a cabo durante siete meses. Más de 13.000 horas de trabajo especializado que permitirán que este elemento recupere su esplendor y vuelva a lucir como en sus mejores momentos en el ábside del principal templo arandino.

Recreación de elementos

Recreación de elementos

La actuación, en principio, estaba previsto desarrollarla in situ. Sin embargo, para evitar interferir con los trabajos de restauración interior de Santa María, finalmente se optó por desmontar el retablo y trasladarlo a la sede de AVA SL, en la localidad vallisoletana de Simancas. En contra de lo que pueda parecer, no fue esa la labor más complicada, sino el amplio estudio llevado a cabo con carácter previo para recuperar todos los elementos que se habían separado del retablo para poder volver a integrarlos. «Afortunadamente se ha podido tirar de documentación fotográfica en la que apoyarse. Si no, hubiera sido bastante complicado volver a colocar todo», señala Juan Carlos, responsable de la restauración. Las esculturas de la crestería, los relieves del cuerpo central, el sagrario... Distintas piezas llevaban años diseminadas por la iglesia de Santa María, el Museo Sacro de San Juan o, simplemente, han desaparecido, siendo necesario recrearlas para volver a darle su apariencia original. A modo de ejemplo, decir que del calvario que coronaba la estructura, se conservaba en el altar únicamente el Cristo, aunque sin la cruz, que ha sido imposible hallar, mientras que las imágenes de la Virgen y San Juan se habían trasladado a otras capillas laterales.

ADAPTACIÓN ESTRUCTURAL

Con eso y todo, la disgregación de imágenes no era el principal problema que se iban a encontrar, sino que al cambiarlo de ubicación, pasando del presbiterio al lado de la epístola, se readaptó al nuevo espacio, modificando su planta, eliminando la configuración cóncava que tenía para adaptarse al ábside, dejándola prácticamente plana.

Además, para hacerle ‘caber’ en su nueva ubicación, se redujo su anchura en cerca de veinte centímetros a base de ‘recortar’ en distintos puntos, lo que ha obligado a recrearlo ahora. «Ha habido que hacer un amplio trabajo de consolidación estructural y de carpintería de restauración para devolver las dimensiones, los ángulos de los tres pilares al estadio original y adaptarnos al sitio originario en el que estaba colocado», resalta el responsable de los trabajos.

Todo esto, hace que las operaciones de restauración habituales queden casi en un segundo plano. Pese a todo, reconoce Margarita Lozano, jefa del servicio de Restauración de la Dirección General de Patrimonio, antes de la intervención la obra presentaba alteraciones propias del envejecimiento de la policromía y las modificaciones históricas sufridas, caracterizándose los lienzos por el mal estado de la pintura y las evidentes manipulaciones en sus zonas inferiores, especialmente en la predela y el primer piso.

En definitiva, en estos meses se ha llevado a cabo una completa intervención que ha supuesto la aplicación un tratamiento curativo y preventivo para evitar la aparición de xilófagos, la consolidación estructural, reintegración de volúmenes, consolidación y la limpieza de toda la policromía, incluidos lienzos y esculturas. Sus frutos podrán apreciarse cuando, en los próximos días, comience el montaje del retablo en su ubicación original.

 
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