LA PARROQUIA DE OÑA OFRECE AL LOUVRE TRES COFRES PARA ACOMPAÑAR A LA ALJUBA SOLICITADA

Formarían parte de una exposición sobre Al Ándalus y Marruecos en la Edad Media que la pinacoteca francesa tiene previsto organizar

Diario de Burgos - 27/02/2014

 

La parroquia de Oña ha puesto a disposición del Museo del Louvre, tres cofres islámicos y partes de una aljuba del siglo X por si desea complementar la exposición de la aljuba del infante García de principios del siglo XII solicitada por la pinacoteca francesa para incluirla en una exposición sobre Al Ándalus y Marruecos en la Edad Media que tiene previsto organizar entre octubre de 2014 y enero de 2015.

La aljuba solicitada es una vestidura morisca usada también por los cristianos, consistente en un cuerpo ceñido en la cintura, abotonado, con mangas y falda que solía llegar hasta las rodillas. El trámite más reciente que la Delegación Diocesana de Patrimonio ha realizado para que ésta pueda viajar a París en octubre ha consistido en enviar un escrito al museo pidiéndole tres requisitos para que la pieza salga: un seguro de riesgo de patrimonio para la pieza, que costee los gastos de la persona que acompañará en los viajes de ida y vuelta de la misma y la cesión a la parroquia de Oña de la vitrina que protegerá y mantendrán en condiciones adecuadas de temperatura la aljuba durante su exposición en París. El coste de ésta última rondarán los 16.000 euros. La persona que acompañará a la pieza será el propio párroco de Oña, Cecilio Adrián Haro, quien ha explicado que el personal del museo parisino ‘fichó’ la pieza oniense en la edición de Las Edades del Hombre celebrada en Amberes en el año 1995.

Los primeros contactos del Departamento de Artes Islámicas del Museo del Louvre con la parroquia de Oña para solicitar el préstamo de la aljuba del infante García (hijo de Alfonso VII) se produjeron en octubre del año pasado, justo un año antes de la fecha de exposición. La pieza, que estuvo expuesta en la edición de las Edades del Hombre celebrada en Oña en 2012, está depositada en la sacristía de la iglesia de San Salvador de la villa. La aparición de la aljuba se remonta al año 1968. En el transcurso de las obras para la renovación del sistema de iluminación de los panteones, y al levantar los féretros del lado del Evangelio, bajo éstos y en el interior del basamento que los soporta, apareció la prenda de una manera fortuita, desconociéndose su existencia previa. El hecho de que se encontrara fuera del ataúd puede estar relacionado con el saqueo a manos de las tropas napoleónicas.

 
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