NATURALEZA, VERSOS Y UNA NIÑA DE LA GALLEGA

Carmen Palomero regresa a las salas con ‘Poemas de un recorrido’, que viste La Bottega dell’Arte hasta el 2 de marzo

El Correo de Burgos - 03/02/2014

 

Los troncos con los que tropezaba cuando corría por el campo, los pinchos que rasgaron alguna chaqueta en septiembre mientras saboreaba las zarzamoras, la huella de la hojarasca helada en los amaneceres de invierno, los nidos de las golondrinas en la vieja casa de adobe, el árbol que se convirtió en el mejor escondite... Carmen Palomero activa el resorte de la memoria para que cada espectador escriba su propia lectura de ‘Poemas de un recorrido’, la exposición que la creadora burgalesa inauguró ayer en La Bottega dell’Arte (Petronila Casado, 18), donde permanecerá hasta el 2 de marzo (de lunes a viernes de 10 a 14 y de 17 a 20 horas, sábados de 10 a 14 horas y domingos de 12 a 14 horas).

«Es una memoria de mi recorrido como artista en la que se refleja mi interés por la naturaleza y por las relaciones entre las personas. Son metáforas que hablan de historias del ser humano», comenta la artista minutos antes de recibir a los colegas, amigos y familiares que quieren compartir con ella esta vuelta a las salas capitalinas, que no pisaba desde la muestra que realizó en el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB) en el año 2009 junto a Isacio de la Fuente -que no se perdió la cita de ayer- y Santiago Polo.

Palomero recuerda a la niña y joven que pasó los primeros veinte años de su vida en La Gallega, un pequeño pueblo del que salió rumbo al País Vasco. Aquí realizó Bellas Artes y aquí se pelea ahora con su tesis, ‘Aspectos indiciales, el indicio es huella’, de cuya investigación forma parte esta colección.

«La mayoría de los elementos que están aquí nunca hubieran existido si no es porque antes había otro elemento», dice y añade: «El arte y la vida confluyen y se complementan».

Carmen Palomero

Carmen Palomero

Recuerdos, metáforas y reminiscencias que se materializan en un juego de distintas disciplinas y técnicas. Grabado, fotografía, instalación y pintura. Estampación, collage, acrílico, óleo, cerámica.

La instalación ‘Bosque prohibido’ da la bienvenida al que sube al piso superior. Los troncos de árbol de cerámica simulan los fósiles que la autora encontraba de niña, la zarza se yergue como símbolo de «los sentidos contradictorios y los complementarios que están en la vida, en el arte y en la naturaleza».

Esta domina en la exposición. Todo huele a ella. Es la protagonista. «Forma parte de mí. Me ayuda a reflexionar y me ha servido para expresar mis miedos, mis sueños, mis ilusiones...», detalla y en esa senda hace un guiño a los sauces que acariciaron su rostro, a las golondrinas que anidaban en la chimenea de su casa y para ella son símbolo de libertad, al hilo de cobre y los alfileres que cosen la memoria, a la nostalgia de un vestido de novia...

Escondidas aparecen la instalación ‘Lágrima rota’, cerámica reciclada tras romperse en la muestra del CAB, y las serigrafías ‘Sueño I’ y ‘Sueño II’.

«El conjunto es una instalación en el espacio y en el tiempo», sentencia Palomero tras un rápido recorrido por esta propuesta en la que la poesía se esconde detrás de cada pieza como un pálpito.

 
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