LA JUNTA SUGIERE DESVIAR EL RECORRIDO POR LA COLEGIATA PARA EVITAR ZONAS PELIGROSAS

La Administración regional destinará este año 33.824 euros a reparar la cubierta. El director general de Patrimonio señala que en el informe del día ocho «no hay deficiencias más graves de las que ya se tenía conocimiento»

Diario de Burgos - 22/01/2014

 

La colegiata de Covarrubias, que últimamente ha sido noticia por la decisión del párroco de cerrarla ante el «peligro real» de derrumbe y abrirla un día después con cintas que restringen su paso por la zona más considerada con más riesgo, fue la protagonista de una reunión que se celebró ayer en Burgos para analizar el estado en el que se encuentra el templo y la actuaciones a realizar. A la misma asistieron Blanca González, jefe del servicio territorial de Cultura; varios técnicos de la administración regional; Juan Álvarez de Quevedo, delegado de Patrimonio del Arzobispado de Burgos; Óscar Izcara, alcalde de Covarrubias; Diego de la Vega, teniente de alcalde; y José Carlos Garabito, técnico municipal.

El encuentro no derivó más novedades que lo que la Junta de Castilla y León ya había hecho público hace unos días, es decir, que destinará a la reparación de la cubierta del templo los 33.824 euros que contemplan para tal fin los presupuestos regionales de este ejercicio y que la actuación será la que se pueda desarrollar con esa cantidad, siguiendo las intervenciones del proyecto integral redactado en su día y que está presupuestado en unos 500.000 euros.

La seguridad en la colegiata fue otro de los temas que se abordó en esa reunión, ya que es una de las cuestiones que más preocupa en el municipio. En ese sentido, Óscar Izcara, alcalde de Covarrubias, explica que desde la Junta se sugirió modificar el recorrido de las visitas turísticas dentro de la colegiata, para evitar que transiten por la zona considerada de más peligro y que coincide con la el párroco ya ha colocado unas cintas para evitar que los turistas transite por ella.

Respecto al estado de la cubierta del templo, muy deteriorada y por donde se cuela el agua que produce goteras en su interior, Enrique Saiz, director general de Patrimonio de la Junta, señala que según el último informe que se elaboró el pasado día ocho, «no hay deficiencias más graves de las que ya se tenía conocimiento y que no se ha detectado nada nuevo ni especialmente grave». Por su parte, el alcalde de Covarrubias, va a solicitar que se haga una nueva inspección en la cubierta del templo, «no ocular, desde abajo, como la última que hicieron los técnicos, sino desde arriba, entre el tejado y las bóvedas, que es donde se aprecia la verdadera situación de la cubierta», añade.

Colegiata de Covarrubias

Colegiata de Covarrubias

El director general de Patrimonio de la Junta reiteró una vez más el compromiso del Ejecutivo regional de acometer el proyecto que existe desde hace años para la colegiata y habló de la posibilidad de poder destinar al mismo este año una cantidad mayor de la que aparece en el presupuesto. «Lo importante es que las obras comiencen lo antes posible. Se licitarán en este primer semestre y cuando empiecen se deben de llevar a cabo con las medidas de seguridad oportunas», manifestó Saiz.

TESOROS BAJO GOTERAS

La Colegiata de San Cosme y San Damián no es solo la iglesia de Covarrubias. Su valor histórico y artístico hizo que fuera declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León, lo que implica un trato de conservación especial por parte de esta institución. Sin embargo, mientras su estado exterior está cada vez más deteriorado, algo palpable a simple vista mirando la cubierta y las goteras de su interior, su museo sigue creciendo albergando increíbles tallas, orfebrería, ornamentos y pintura, conformando algunas colecciones únicas en el mundo.

Esto es posible gracias a la labor que desde hace unos años viene desarrollando el párroco, Clementino González, que destina dinero de la parroquia para restaurar y recuperar esas piezas propiedad parroquial y que proceden de lugares como la iglesia de Santo Tomás, la ermita de la Virgen de Mamblas o la ermita de Nuestra Señora de Redonda. Si las piezas fueran originarias de la propia colegiata no podría tocarlas, necesitaría de una autorización previa de la Junta para poder actuar.

Cuando se habla de este templo y de la riqueza que atesora, siempre se mencionan el sepulcro de Fernán González, del siglo V y el de su esposa Sancha, del IV; el Tríptico de los Reyes Magos, una pieza única, labrada en madera de roble dorada y policromada del siglo XV; El Milagro de San Cosme y San Damián, un óleo sobre tabla del siglo XV pintado por Pedro Berruguete; o Santo Tomás en la India, un óleo sobre tabla del siglo XV pintado por Alonso de Sedano. Estos son sólo algunos de los tesoros que alberga la colegiata, comenzada a construir a finales del siglo XV y cuyo museo tiene más de trescientas piezas, incluyendo antiguas casullas, dalmáticas, capas y mantos, entre las que destacan los confeccionados en el taller de Marcos de Covarrubias, bordador nativo y bien conocido en Toledo. También se conservan algunos tafetanes hallados en el sepulcro de la Princesa Cristina de Noruega.

A lo largo de los últimos cinco años, este valiosísimo museo ha incorporado importantes piezas. «Las mando restaurar yo, ninguna de ellas ha pasado por el Centro de Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León en Simancas, Valladolid», señala el párroco. Algunas de ellas están en el claustro, del siglo XVI y seguidas al sepulcro de la Princesa Cristina, como una columna romana, que desenterró y ayudó a restaurar gente del pueblo. «Es bonito que te lo hagan, pero ese trabajo hay que pagarle», señala el párroco, que destaca el préstamo hecho por una pareja para disfrute de todos de otras dos piezas de origen romano, como los restos de vasijas que él ha colocado en una vitrina y que datan del los siglos III y IV. También llaman la atención en el claustro dos ángeles en piedra policromados del siglo XVI junto a un antiguo altar.

Ya en el interior del museo, entre estas nuevas piezas, cabe destacar una pequeña talla de madera policromada, un San Bartolomé del siglo XV; restos de un antiguo hospital dedicado a la Magdalena; dos baldosas de mármol de taraceado italiano del siglo XVIII; la mejor imagen que se conserva de San Pedro Regalado, óleo sobre cobre del siglo XVII; y la custodio y la cruz del siglo XVI, procedentes de Santo Tomás y está última realizada en plata sobredorada. También es destacable el conjunto de varias lipsanotecas, unas cajas donde se guardaban reliquias de mártires y que se introducían en el hueco que había para ellas en los altares. «Se trata de una colección única en España», reconoce el párroco, que señala que «nada del museo ofrece garantías» en relación al mal estado que presenta toda la cubierta del templo.

La zona del archivo, especialmente dañado por las goteras y donde parte del techo se ha desconchado dejando a la vista la madera del mismo, almacena importantes antiguos documentos. El más significativo es el que supuso la Fundación del Infantado y del Fuero de Covarrubias, que está fechado el 24 de noviembre del año 978. Aunque la mayor parte de sus palabras están en latín, ya aparecen algunas en castellano, su calígrafo fue Florencio de Valeránica. Estuvo expuesto en una de las salas del museo, pero ahora se guarda en el archivo, en un armario especial para conservación de documentos y con un elevado precio que fue suministrado por el Ministerio de Cultura, con la paradoja de que sobre él hay una enorme gotera.

La iglesia es de acceso libre, pero para poder visitar el claustro y el museo es necesario pagar una entrada por un simbólico precio, que incluye la visita guiada del párroco por estas dependencias.

 
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